Capitulo III
Eran las diez de la mañana de un día festivo en La cuesta. El día festivo era debido al fallecimiento de la mujer de Don Honorato, un alcalde que hubo en el pueblo entre 1870 y 1873, un día como hoy pero de 1872, así, sin mas.
Don León no hacía ni diez minutos que había levantado el cierre cuando entró a una gran velocidad por la puerta de CALEON una señora muy lozana, con una permanente perfecta y una estatura tal, que tenía que inclinar la cabeza para no estropearse la permanente con el cerco de la puerta.
Llevaba enérgicamente cogido de la mano a su hijo de la mano, el cual necesitaba dar ocho pasos por cada dos de su madre. Llegó hasta el mismo mostrador y le dijo a Don León:
He oído por el pueblo que usted da consejos o soluciona problemas de todo tipo.-Dijo la mujer.
Bueno, hago lo que puedo.-Respondió Don León.
Resulta que el hijo se había levantado diciendo que era ateo y republicano, con el consiguiente enfado de la madre ya que su padre, abuelo del niño, fue Comandante Capellán.
Por lo visto el niño soñó con el hermano de su abuelo paterno que era anarquista, ateo y republicano y que en sueños le habría contado al niño que las tierras deberían ser comunales, que Dios no existía y que la monarquía era una pantomima.
Don León, después de escuchar a la madre y al chaval,sacó la conclusión de que si el niño, con solamente seis años, entendió el mensaje de su familiar, podría en un futuro ser una de las cabezas pensantes mas importantes de este país. La madre,enfadada, volvió a coger a su hijo de la mano y de la misma manera que entró, rápidamente e inclinando la cabeza para no dañarse la permanente, abandonó la tienda no percatándose de que su hijo se volvió, y mirando a Don León levantó el puño izquierdo, a lo que Don León contesto de la misma manera.
En medio de la conversación entró Román el socialista, para preguntar si podía usar el baño.
Después de toda la mañana haciendo un poco de inventario, Don León cerró la tienda y en vez de comer allí,se fue a comer a la taberna de Hilario.
La taberna de Hilario era como un museo del Atlético de Madrid, "Aleti" como él lo llama, lleno de banderas,bufandas y fotografías.
Hilario siempre que habla de fútbol, defiende que la historia está en deuda con el Aleti porque ha sido claramente ninguneado,ultrajado y vilipendiado.(y no le falta razón).
Después de comer, ya en la copa y el puro, se acercó a Don León un hombre mayor y le preguntó si podía acompañarle en la copa, a lo que Don León accedió muy gustosamente.
Como ya era hora de abrir CALEON, Don León invitó a aquel hombre a seguir charlando de camino a la tienda y allí tomar otra copa. De camino se cruzaron con Ana, la farmaceutica de La Cuesta y sus hijos Carmen y Manuel, que se dirigía también a abrir su establecimiento.
Me encanta tío, cuando escribes sobre Don León, no me pareces humano, me pareces el puto amo, jeje.
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