viernes, 7 de diciembre de 2012

El temido y sufrido zafarrancho para el cabeza de familia.

Amanece un nuevo día en el núcleo familiar. En el dormitorio principal, hombre agarra por la espalda a la mujer que aún duerme, esta se despierta y volviéndose, abraza al hombre, le besa y le da los buenos días. Quizás hasta pueden echar un polvo mañanero. ¿Que mas puede pedir un hombre?.
Después, se levantan, se asean y desayunan juntos con la luz que entra por las ranuras de la persiana de la cocina. El hombre es feliz, pero observa como la mujer apura la taza de café y se quita de la muñeca una puta goma de esas para el pelo (el hombre intuye que algo se sale del guión) y subiendo la mano se hace una coleta a la vez que dice.........¿BUENO, EMPEZAMOS?
La mente del hombre empieza a rebuscar interiormente. ¿Hay fútbol del niño? No. ¿Hay ballet de la niña? No, ¿Tenis? Tampoco, ¿Natación? No, porque es domingo. ¿Y que pasa los domingos? ZAFARRANCHOOOOOOOOOOOO.

La mujer empieza a abrir las ventanas de la casa para que se ventile no importándole que salte el termostato de la calefacción que esta empiece a calentar inútilmente la casa. A continuación  se dispone a hacer las camas, que aunque tengan plumón y una bajera, también llevan la sabana de arriba para dificultar las cosas. Se entiende que llevando plumón sobra esa puta sabana.
Mientras, al marido le ordena que limpie los baños, e incluso el interior de la taza del wc, aunque esta sea solo de uso familiar y no la de un bar.
Las ventanas siguen abiertas. El hombre las cierra pero la mujer considera que aún es pronto y las vuelve a abrir. La caldera sigue funcionando y a la mujer de vez en cuando se la oye decir: " Si es que vivo con cerdos"
El hombre pasa la aspiradora, mientras la mujer empieza a poner lavadoras  pasando con la ropa sucia por donde  previamente  el hombre ha aspirado, volviendo a dejar pelusa  que luego la mujer le dirá al hombre que por ahí no ha pasado la aspiradora.
Mientras la mujer sigue con la colada, el hombre limpia el polvo del mueble levantando las figuritas  y demás tonterías que ponen las mujeres, como fotografías de comuniones por ejemplo. Estas fotografías solo tienen un lugar, la casa de las abuelas.
Bien, aunque el hombre haya levantado todos y cada uno de los objetos del mueble, la mujer, con su vista de halcón, verá alguna mota de polvo para sorpresa del hombre haciéndole quedar como un toli.

Hechas las camas, los baños , limpiado el polvo y aspirado el suelo, llega el momento de fregar el suelo.
Aquí se demuestra que el sexo fuerte no es el hombre sino la mujer. La mujer es capaz de fregar los suelos con amoniaco y no echar ni una sola lagrima (según ellas, solo echan un tapón).

Una vez hecha la casa, la mujer dice una ultima cosa: "A ver si es posible que dure la casa un poquito limpia"

Hasta el viernes coleguitas.