sábado, 13 de octubre de 2012

Don León, un tipo raro entre raros.

                                                       Capitulo I

Llegó a La Cuesta una madrugada de Otoño, la niebla cubría la calle principal, las hojas estaban aplastadas en las aceras de ambos lados por la pisadas del día anterior, ya que Críspulo el barrendero, estaba de baja por un uñero en el pie derecho.
Don León era un hombre alto , delgado y con un pelo cano que le caía hasta los hombros. Vestía como es normal de negro.
Esperó a que amaneciera dentro se su furgoneta leyendo un libro de JKD.
Según iba amaneciendo, la niebla se diluía y frente a él, pudo ver la figura de un señor bajito y con barba pegado a una pared bajo un cartel del PSOE con la foto de Felipe Gonzalez. Ese señor era Román, socialista declarado que desde que Felipe González fue a La Cuesta a dar un mitin y Román le estrechó la mano.Juró que mientras él viviera cuidaría de ese cartel como si se tratase de su propio hijo. A Román  no se le conoce descendencia alguna.

Don León se bajó de su furgoneta y fue a tomar un café y un pepito de crema al bar de la Plaza. El bar lo regentaba Ramón hermano gemelo de Román y del Partido Popular.
Don León estaba charlando con Ramón si sabía de algún local en el pueblo para poner un negocio. En esto, Fabián, un chaval que estaba sentado viendo el Gran Premio de Japón de motociclismo, contestó:

-Esta el local del difunto Don Angulo.
-¿Me puedes llevar hasta él?-Preguntó Don León
-Espere a ver si gana Rossi.
Cuando salían del bar, Román metió parcial y rápidamente la cabeza para decirle a su hermano:
-¡Ramón, facha de mierda!

Fabián era un joven de 34 años que no tenía oficio ni beneficio. Vivía con su madre y su motocicleta.
De camino le iba diciendo a Don León que cuando Don Angulo murió su negocio se fue con él y que ahora el local pasó a manos de su hermano Floro que era gay, y que lo vendía para poner una mercería en la costa. Floro pensaba que a los turistas siempre se les olvidaba el costurero cuando se iban de vacaciones a la playa.

Llegaron al sitio en cuestión y Don León llamó a la puerta con la mano izquierda abierta porque era zurdo,también era apolítico .Como tenía las manos grandes llamaba de esta forma siempre.

Llegaron a un acuerdo en la venta del local. Una cantidad que no nos importa ni al relator de esta historia ,ni a los lectores si los hubiere.

Don León y Fabián fueron a comprar unos productos de limpieza al economato del pueblo,(era pequeño ,pero tenía economato) de camino se cruzaron con Juventino. Juventino era un señor de 57 años que iba siempre vestido con el traje del Real Avila. Contaba a todo el mundo que estuvo a punto de fichar por el Racing de Santander, pero que a consecuencia de un remate de cabeza se lesionó las cervicales y tuvo que retirarse con 35 años. Juventino siempre iba con un balón Mikasa cogido por el antebrazo.

Una vez comprado los productos de limpieza, que pagó Don León que para eso era el interesado, fueron a limpiar el local.Al abrir la puerta lo primero que vio Don León fue un saco de boxeo de cuero colgado en el centro, no se sabe el motivo de ese objeto porque según Fabián, Don Angulo era manco.

Después de 20 días lograron limpiar los 47 metros cuadrados del local. La tardanza se debía a que Don León vivía allí y entonces también ensuciaba debido a la vida diaria. La cuestión es que a los 20 días la limpieza alcanzó a la suciedad diaria y el local quedó limpio para empezar a funcionar como negocio.
Decir también que Fabián estaba un poco cansado de ir todos los días de 9 a 14 y de 16 a 19 a limpiar. Pensaba que una cosa era ayudar y otra cosa lo que estaba haciendo por un señor al que conocía apenas un mes.

Fabián  preguntó a Don León que clase de negocio iba a poner y este contestó con voz de Jose Luis Moreno:
-¡Será un negocio novedoso, increíble , fantástico , sensacional!
-¿Pero cuando abrirá Don León? preguntó Fabián y Don León contesto...........


2 comentarios:

  1. No sé si el texto es invención tuya o lo has tomado prestado, pero si es tuyo, he de decir que me parece muy interesante, por su contenido, y por cómo está escrito. Tiene un estilo similar al de Eduardo Mendoza, que es decir mucho.

    Un abrazo

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